Bienal de Arquitectura de Venecia 2014_Giardini Parte 2 y Arsenale

Para cerrar el recorrido por Giardini, veamos entonces algunos de los pabellones.

Venecia, por supuesto, tiene el propio, pero personalmente lo único verdaderamente rescatable es la instalación de Daniel Libeskind Sonetos en Babilonia. Con poca cosa logra un efecto bastante interesante, pero falla en dejar claro si uno se puede sentar o no en la especie de banco negro debajo de los paneles. Puede ser por la ausencia de visitantes el día en que estuve o puede ser también porque 1) es incómodo o 2) uno le da a la espalda a los paneles.

Mención aparte merecen los pabellones de los países del este europeo, sin duda de los más prolijos y estimulantes de toda la muestra.

Serbia: el efecto caja negra con interior empapelado de color brillante no falla nunca, si además el empapelado es de planos perfectos de edificios con líneas en blanco, tenemos un ganador.

Polonia apuntó a otro de mis fetiches: los cementerios y la arquitectura mortuoria. Y lo hizo con mucho, mucho gusto y refinamiento.

Um…¿the end o no?

Siendo parcial a la combinación de colores violeta-gris-blanco + planos hechos a mano + puffs + todo lo que tenga que ver con República Checa, hizo que me costara no instalarme en el pabellón checo hasta que lo desmontaran en noviembre.

Los alemanes hicieron una casa dentro del pabellón y la llamaron Loft. A rescatar: los detalles surrealistas y la distribución de los folletos en forma de gigantesco rollo de papel higiénico, dispuesto en forma absolutamente random en una de las “habitaciones”.

Los israelitas se jugaron a los gadgets, presentando unas impresoras en arena fantásticas, hipnotizadoras. Algunas imprimían mapas, otras planos de edificios y otras simplemente obras de arte o gráficas. Otro pabellón del que me costó salir.

El pabellón “A clockwork Jerusalem” está separado del pabellón de Israel y provee también algún que otro efecto surrealista.

El pabellón de Corea presentó sin tapujos los conflictos en la zona de frontera con Corea del Norte pero lo más interesante es el cuartito con las paredes tapizadas de posters propagandísticos, sobre todo por el contraste con las fotografías, más realistas, que se muestran en el resto del pabellón.

Interesante la parte de equipamiento de exteriores en todo el parque, prácticamente cada elemento era diferente y parecía hecho a medida para el rincón donde estaba puesto. El único pero es que no eran realmente cómodos de utilizar, aunque la señora del fondo parecía estar disfrutándolo.

Por último, llegar a cualquier espacio que represente a mi país siempre me produce una sensación de estar llegando a casa, aunque en este caso (como, si mal no recuerdo, también en el 2006), la encontré vacía no solo de compatriotas sino también de toda vida humana. Debe ser para que la gente sienta el “ambiente” normal uruguayo.

Creo que sólo los arquitectos uruguayos entendemos esto

Esto, en Uruguay, en algún momento, fue modernidad

Intenté llegar a la parte de Arsenale por instinto para testear mi memoria y fallé miserablemente, pero al final logré llegar. La vez anterior, la muestra de Arsenale me había parecido gigantesca (bueno, también la de Giardini, si vamos al caso), pero esta vez se me hizo minúscula. Por supuesto que la temática sigue siendo la misma aunque con pabellones de dimensiones obviamente más reducidas que las de Giardini, pero no por eso menos interesante. Algunos de los pabellones ya los mostré en el post anterior en el apartado de maquetas así que proseguimos.

Empiezo por el de Tailandia porque no tengo fotos ya que se jugaron a una habitación ultra-oscura conteniendo unas (aparentemente) obras de arte apenas iluminadas por una luz de atardecer boreal. Tan oscuro era el interior, que a la entrada había un cartel que advertía de dar unos minutos a la vista para adaptarse a la oscuridad y así poder ver lo que hay adentro y caminar sin romper nada.

Latvia logró un efecto interesante para el poco espacio con el que contaba pero no veo la utilidad de no poder acceder ni visual ni manualmente a las hojas del centro…

El de Bahrein enloquecía un poco (al menos para los no árabe-parlantes) porque presenta a un señor y unos cuantos de sus clones hablando (imagino) de la arquitectura moderna árabe. Asumo que los auriculares eran traducciones a otros idiomas de lo que estaba diciendo, pero la superposición y volumen de las voces me hicieron salir corriendo. Interesante, sin embargo, el formato biblioteca circular doble-faz. Tomo apunte.

La parte de Monditalia estaba llena de pequeños detalles interesantes, pero todavía no me decido si eso jugaba a favor o en contra de la claridad de la muestra.

Por ejemplo, un exhibidor inflable…why not?

En resumen, como ya mencioné, la profundidad de la relfexión propuesta este año excede ampliamente la manifestación espacio-temporal de la muestra. Ahora, a leerse todo el catálogo o, simplemente, a pensar…

 

 

 

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